En Marruecos, los agricultores serán vigilados ahora hasta en sus bombeos de agua

Prince
En Marruecos, los agricultores serán vigilados ahora hasta en sus bombeos de agua

Marruecos amplía el control de las extracciones agrícolas en el acuífero de Meski-Boudnib, en la provincia de Errachidia. Una tercera fase de contadores equipados con telelectura permitirá seguir a distancia los volúmenes de agua subterránea bombeados por las explotaciones.

La Oficina Regional de Desarrollo Agrícola del Tafilalet (ORMVA) acaba de lanzar una licitación para el suministro y la instalación de nuevos contadores y sistemas de telelectura en la zona cubierta por el contrato de gestión participativa del acuífero de Meski-Boudnib.

El contrato está valorado en 4,97 millones de dírhams. Las empresas interesadas tienen hasta el 12 de octubre de 2026 para presentar sus ofertas, según el anuncio publicado el 17 de septiembre y retomado por BidsFactory.

La telelectura permite transmitir a distancia las lecturas registradas por los contadores. La administración podrá así conocer más fácilmente las cantidades de agua extraídas, sin esperar a que los agentes pasen por cada punto de bombeo.

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No se trata del lanzamiento de un dispositivo completamente nuevo. La licitación corresponde a su tercera fase, lo que confirma la ampliación progresiva del equipamiento de las explotaciones agrícolas de la zona.

El proyecto debe permitir medir con mayor precisión las extracciones en una región donde la agricultura de regadío, especialmente el cultivo de la palmera datilera, ejerce una importante presión sobre los recursos subterráneos.

Las extracciones agrícolas se vuelven medibles a distancia

El acuífero de Meski-Boudnib es objeto desde octubre de 2022 de un contrato de gestión participativa que reúne al Estado, los organismos encargados del agua, las entidades locales y los representantes de los agricultores. El dispositivo prevé, en particular, la instalación de contadores en los puntos de extracción y el seguimiento de la evolución de los recursos disponibles.

La nueva fase debe reforzar este control. Los datos recopilados permitirán comparar los volúmenes realmente bombeados con los compromisos asumidos en el marco del contrato y detectar mejor los consumos anómalos.

Esta vigilancia se vuelve estratégica en un país que afronta una escasez de agua duradera. Marruecos desarrolla paralelamente embalses, transferencias entre cuencas y plantas desalinizadoras, pero el coste del agua desalinizada todavía limita su uso por parte de numerosos agricultores.

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El control de las aguas subterráneas constituye, por tanto, el otro componente de esta política. Debe permitir distribuir mejor un recurso limitado y reducir el riesgo de que el aumento de los bombeos agrícolas debilite aún más el acuífero.

Con esta tercera fase, las extracciones realizadas en la zona de Meski-Boudnib podrán ser seguidas de manera más regular y sin una lectura manual sistemática. El agua bombeada por las explotaciones agrícolas pasa así a ser directamente medible a distancia por los organismos encargados de gestionar el acuífero.