Después de Sebta, España se enfrenta a una realidad : sigue necesitando trabajadores marroquíes
La crisis migratoria de Sebta ha reavivado los llamamientos a cerrar aún más la frontera. Sin embargo, un análisis publicado en España recuerda una contradicción persistente : la economía europea sigue necesitando trabajadores extranjeros, mientras que las posibilidades de inmigración legal continúan siendo insuficientes.
La escasez de mano de obra en Europa constituye un « verdadero efecto llamada », estima Hein de Haas, profesor de Sociología de la Universidad de Ámsterdam, en un análisis publicado el domingo 13 de septiembre por El País.
Para el especialista en migraciones, la reciente llegada de más de 70 000 migrantes a Sebta ilustra el fracaso de una política europea aplicada desde los años 1990. El endurecimiento de las fronteras no ha eliminado las migraciones irregulares : las ha desplazado hacia rutas más peligrosas.
En el centro del problema se encuentra una brecha entre las necesidades económicas y las políticas migratorias. Sectores como la agricultura o la asistencia a personas siguen buscando trabajadores, pero las vías que permiten contratarlos legalmente no responden a la demanda.
Esta realidad afecta directamente a Marruecos. Su proximidad a España, los vínculos humanos entre ambos países y las necesidades constantes de la economía española convierten a los trabajadores marroquíes en una mano de obra especialmente buscada.
Fronteras cerradas, pero empleos todavía disponibles
Según Hein de Haas, los gobiernos europeos mantienen una contradicción : prometen reducir la inmigración mientras toleran el empleo de extranjeros en situación irregular en sectores que tienen dificultades para contratar. Esta mano de obra, más vulnerable, suele aceptar los empleos difíciles o mal remunerados que una parte de los trabajadores locales rechaza.
El investigador también cuestiona la idea de que el desarrollo económico de Marruecos haría desaparecer automáticamente la emigración. La mejora del nivel educativo y de los ingresos puede, por el contrario, proporcionar a más personas los medios y la ambición para marcharse. Este fenómeno generalmente tiende a disminuir solo cuando los países alcanzan un nivel de desarrollo mucho más elevado.
El endurecimiento de las fronteras produce finalmente otro efecto inesperado. Cuando resulta muy difícil regresar legalmente a Europa después de volver a Marruecos, los migrantes son menos propensos a marcharse de nuevo. Estancias que podrían haber sido temporales se transforman así en asentamientos permanentes.
Para el autor, la respuesta duradera pasa, por tanto, por la creación de verdaderas vías de inmigración legal, acompañada de un mayor control de las condiciones laborales. Sin esta reforma, la escasez de mano de obra seguirá atrayendo a migrantes, mientras que el cierre de las fronteras los empujará hacia la clandestinidad.
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