Yves Saint Laurent y Marrakech : La ciudad ocre que "enseñó los colores" al diseñador de moda

Bladi.es
Yves Saint Laurent y Marrakech : La ciudad ocre que "enseñó los colores" al diseñador de moda

Yves Saint Laurent encontró en Marrakech una fuente de inspiración cromática revolucionaria que impregna hoy el patrimonio de la ciudad. Desde el museo homónimo hasta el Jardín Majorelle, el diseñador de moda ligó su destino a la ciudad ocre.

Llegado por primera vez en 1966, Yves Saint Laurent sufrió primero cuatro días de lluvias torrenciales antes de quedar subyugado por la luz local. Esta revelación estética lo llevó a visitar la ciudad dos veces al año para diseñar sus colecciones hasta su muerte en 2008, afirmando que Marrakech lo había "abierto al color".

El museo dedicado al diseñador de moda, inaugurado en 2017, celebra cuarenta años de alta costura en un marco de ladrillos de barro cocido. El edificio, cuyas curvas impactantes reflejan el estilo del creador y la celosía de ladrillos evoca los tejidos, alberga una exposición permanente donde el negro aterciopelado contrasta con el brillo del sol exterior.

Según The Irish Times, la historia de la ciudad se encarna en el minarete de la mezquita Koutoubia, de 77 metros de altura. Verdadero símbolo de Marrakech -que significa "Tierra de Dios" en lengua bereber-, el edificio del siglo XII aún conserva las cicatrices del terremoto de 2023 a pesar de sus adornos de azulejos verde pálido. Turismo y proyección cultural de Marrakech hacia 2030

Marruecos ahora aspira a atraer a 26 millones de turistas al año para 2030, después de superar a Egipto en 2024. Coorganizador de la Copa del Mundo con España y Portugal, el país apuesta por su cultura polifónica, que mezcla el bullicio de la Kasbah con los cantos ancestrales de la música gnawa acompañados por el guembri.

En el corazón de la medina, las farmacias bereberes exponen bolsas de hibisco y romero junto a especias caleidoscópicas como el azafrán y el cúrcuma. Esta riqueza sensorial se prolonga en la plaza Jamaa El Fna, escenario milenario inscrito en la Unesco, donde conviven acróbatas, tatuadores de henna y vendedores de harira tradicional.

El viaje termina en el Jardín Majorelle, santuario botánico adquirido por Saint Laurent en 1980 para preservar su icónico azul cobalto y ultramar. Es aquí, entre más de 300 especies vegetales y las fuentes art déco, donde se dispersaron las cenizas del creador, sellando su unión eterna con lo que consideraba su paraíso.

Telgram中文

搜狗输入法最新版

快连vpn电脑版

雷电模拟器海外版

Telegram下载