El TGV Kénitra-Marrakech entra en una fase concreta : se revela el trazado de las expropiaciones
El proyecto del tren de alta velocidad (TGV) que conecta Kénitra con Marrakech acaba de dar un paso administrativo crucial. La publicación de varios decretos de expropiación en el último Boletín Oficial marca la entrada del proyecto en su fase de realización concreta, activando los procedimientos de adquisición de tierras a lo largo de su trazado.
Estos decretos, emitidos por el Ministerio de Transporte y Logística, afectan a terrenos ubicados en varias zonas clave, en particular Rabat–Agdal/Riad, Mohammedia, Skhirat, Témara, la provincia de Mediouna y el distrito de Guéliz en Marrakech. Este proyecto representa una inversión importante, estimada en 53 mil millones de dírhams para la línea principal, sobre un costo total de 96 mil millones que incluye la compra de nuevos trenes y la modernización de la red existente.
El objetivo estratégico es conectar el polo industrial del Norte (Tánger y Kénitra) con el polo económico del Sur (Casablanca y Marrakech) para mejorar la circulación y crear un espacio económico integrado. La financiación se basa en una asociación amplia que incluye al Estado, la ONCF, fondos internacionales (franceses, europeos, árabes) y la contribución de las autoridades locales, como la región de Casablanca-Settat, que ha asignado un presupuesto de 1.600 millones de dírhams.
El proyecto también tiene como objetivo mejorar las condiciones de desplazamiento de los ciudadanos. Además de reducir el tiempo de viaje, ofrecerá nuevas oportunidades de empleo y acceso a los servicios. Ciudades intermedias como Mohammedia y Tamesna se beneficiarán de estaciones modernas. El procedimiento de expropiación se ha calificado de "utilidad pública", garantizando a las personas afectadas el derecho a una indemnización "justa y previa", un plazo de 15 días para consultar los planos y un derecho de recurso ante el tribunal administrativo.
Un proyecto centrado en la sostenibilidad y la energía verde
Más allá de la infraestructura, este proyecto de TGV se distingue por su compromiso medioambiental. El tren funcionará con electricidad limpia, con una dependencia creciente de las energías renovables producidas localmente, en particular la eólica y la solar.
La ONCF ha integrado esta línea en su iniciativa "ONCF Eco-Mobility". El objetivo es hacer funcionar la red nacional con más del 50% de electricidad verde antes de 2026. Esta ambición convertirá a la línea de alta velocidad "Al Boraq Kénitra–Marrakech" en la primera de África en funcionar completamente con energía renovable.
Los estudios técnicos también han tenido en cuenta el impacto directo de las obras. Se han previsto medidas ambientales concretas, como la instalación de pantallas acústicas en las zonas residenciales para reducir el ruido, la adopción de normas de construcción ecológicas y la realización de estudios de impacto para garantizar la protección de la biodiversidad.
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