Marruecos ya no quiere seguir : quiere superar a los gigantes del turismo en el Mediterráneo
Detrás de las cifras récord se esconde una ambición nacional. Impulsado por el rey Mohamed VI, Marruecos ahora apunta al top 15 mundial del turismo para 2030. Entre las masivas inversiones en aviación y la preparación de la Copa del Mundo, el vecino del sur se está convirtiendo en un formidable competidor para España e Italia.
Marruecos ya no se conforma con figurar en el mapa turístico mundial ; quiere sacudir su jerarquía. Con un récord de 19,8 millones de visitantes en 2025 y unos ingresos que superan los 11,500 millones de euros, el Reino confirma un ascenso fulgurante. En trece años, bajo el impulso de Mohamed VI, el país ha logrado lo que le había tomado veinticinco años a España : duplicar su flujo de viajeros.
Este auge ya no es una simple estadística, es una estrategia de conquista. Mientras Europa se ahoga bajo la inflación, Marruecos juega la carta de la competitividad agresiva. Frente al trío histórico del Mediterráneo —España, Italia, Grecia—, el Reino se impone con una relación calidad-precio formidable, respaldada por una oferta cultural y gastronómica singular. Para España, líder mundial codo con codo con Francia, la "amenaza" marroquí se vuelve concreta : el vecino del sur no aspira a nada menos que al top 15 mundial y 26 millones de turistas para 2030.
Los pilares de una transformación radical :
• La ofensiva aérea : Una inversión de 3,500 millones de euros para modernizar los aeropuertos, con Casablanca como buque insignia. El objetivo es claro : pasar a 95 millones de pasajeros para 2035 y convertirse en un hub ineludible entre Europa, África y Asia.
• La democratización de la inversión : El "Banco de Proyectos" se extiende ahora a 60 provincias, irrigando tanto las zonas rurales como los polos de Tánger o Marrakech.
• El catalizador 2030 : La co-organización de la Copa del Mundo con España y Portugal se percibe como la prueba definitiva. Es la oportunidad para que Marruecos subsane su déficit hotelero —con una necesidad de 100,000 habitaciones adicionales— y valide sus infraestructuras al más alto nivel mundial.
La ministra de Turismo, Fátima-Zahra Ammor, lo asume : esta carrera por las cifras no es un fin en sí mismo, sino un motor de soberanía económica. Para Marruecos, 2030 no será solo el año del fútbol, sino el de un posible relevo en el imaginario de los viajeros mediterráneos.
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