El mito del "Gran Marruecos" preocupa a España

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El mito del "Gran Marruecos" preocupa a España

La advertencia del Frente Polisario a España despierta viejos demonios geopolíticos. Al mencionar una posible amenaza sobre el archipiélago de Canarias, los independentistas saharauis ponen de relieve la doctrina expansionista del "Gran Marruecos", nacida en la década de 1920 y que sigue moldeando, en filigrana, las relaciones entre Rabat y Madrid.

Es una frase pequeña que tiene el efecto de una bomba diplomática. El miércoles pasado, el Frente Polisario envió una advertencia inequívoca a España : "Una vez que hayan consolidado la ocupación del Sáhara Occidental, el siguiente paso serán las Canarias". Para los independentistas, si Madrid no pone fin a la agenda marroquí, el apetito territorial del vecino del sur pronto podría desbordarse hacia el archipiélago español. Esta declaración angustiante no surge de la nada ; se basa en una doctrina histórica, la del "Gran Marruecos", que aboga por un reajuste radical de las fronteras para reconstruir la influencia de las dinastías del pasado, explica 20minutos.

Para comprender el alcance de esta reivindicación, hay que rebobinar el hilo de la historia y romper la cronología inmediata. Mucho antes de las tensiones actuales, ya en la década de 1920, la tesis del "Gran Marruecos" germinaba en la mente de Allal El Fassi, fundador del Partido de la Independencia (Istiqlal). En pleno período de entreguerras, mientras Europa tiene la espalda vuelta, esta corriente nacionalista sueña con restaurar la gloria del sultanato meriní y del Imperio almohade. Apoyándose en el salafismo y el panarabismo, esta ideología reivindica la anexión de un vasto territorio que abarcaría el Sáhara, Mauritania, el oeste de Argelia, el norte de Malí, así como los enclaves de Ceuta y Melilla.

Esta visión no se ha quedado en una simple idea. Tuvo su aplicación más espectacular en noviembre de 1975, con la Marcha Verde. Aprovechando el caos político vinculado al final del franquismo, el rey Hasán II había enviado entonces a 350.000 civiles a cruzar la frontera, obligando a España a abandonar el Sáhara.

Si la amenaza sobre las Canarias se agita como un trapo rojo por los opositores de Marruecos, la realidad histórica es más matizada. Ciertamente, algunas corrientes incluyen las islas en sus reivindicaciones, pero el mapa oficial del Partido de la Independencia de 1956 no lo contemplaba. De hecho, desde 1978, Rabat se había negado a reconocer al movimiento separatista canario (MPAIAC) en una reunión de la Organización de la Unidad Africana, alineándose de hecho con la soberanía española. Sin embargo, el tema sigue siendo eléctrico en Madrid.

Mientras que Pedro Sánchez se acerca a las posiciones marroquíes, voces discordantes como la de Yolanda Díaz se alzan para exigir "no ceder ni un centímetro de tierra", demostrando que la sombra del "Gran Marruecos" sigue planeando sobre la diplomacia española.

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