Artistas marroquíes evaden millones en impuestos : El lucrativo negocio oculto de las bodas y YouTube

Sylvanus
Artistas marroquíes evaden millones en impuestos : El lucrativo negocio oculto de las bodas y YouTube

Muchos artistas marroquíes no declaran sus ingresos reales, especialmente los provenientes de fiestas privadas, espectáculos artísticos, contratos publicitarios o ingresos digitales generados a través de plataformas como YouTube y Facebook, evadiendo así los impuestos. Una enorme pérdida de ingresos para el Tesoro Público.

Mientras que la ley marroquí obliga a toda actividad profesional, comercial o artística a cumplir con sus obligaciones fiscales, muchos artistas que operan bajo fórmulas no estructuradas, con contratos verbales o acuerdos paralelos, escapan a cualquier obligación fiscal. Hay informes de que algunos cantantes han recibido honorarios astronómicos durante la temporada de bodas. Más específicamente, la remuneración que recibe el artista en una sola noche puede alcanzar decenas de miles de dírhams. Este honorario no se registra en ningún marco oficial. La difusión de videos en las redes sociales que documentan fiestas privadas, revelando la magnitud de las sumas intercambiadas en la sombra, también ha reavivado el debate sobre este tema. Algunos internautas claman indignación. Según ellos, la falta de control compromete el principio de justicia fiscal.

Algunos artistas generan beneficios netos que a veces superan los 200,000 dírhams por mes provenientes de ingresos publicitarios en plataformas digitales, mientras permanecen fuera del campo de las declaraciones fiscales, según una fuente profesional que habló con Al3omk. Según ella, esta situación refleja un vacío reglamentario que deja un amplio margen de incumplimiento de la ley. Explica que la mayoría de los artistas trabajan como independientes, lo que dificulta el seguimiento de sus transacciones financieras, especialmente durante las fiestas privadas o los contratos informales. Estas prácticas violan el principio de justicia fiscal y debilitan la capacidad del Estado para movilizar los recursos financieros necesarios para financiar los servicios públicos, afirmó, insistiendo en que la falta de un control estricto en el sector artístico constituye una brecha que requiere una reforma urgente.

Según los observadores, estas prácticas no se limitan a una infracción administrativa, sino que afectan los fundamentos mismos del sistema fiscal, basado en el principio de igualdad en el reparto de las cargas públicas. Señalan que el ciudadano común y el pequeño funcionario pagan sus impuestos de manera directa y regular, mientras que algunos artistas disfrutan de un "privilegio no declarado", encarnado por la falta de un control estricto. Para ellos, la corrección de esta disfunción requerirá reformas legislativas e institucionales, basadas en la integración del sector artístico en el sistema económico oficial, mediante la imposición de contratos escritos, la sujeción de los ingresos digitales a la declaración de impuestos y el fortalecimiento del papel del control y la rendición de cuentas.