Sus padres dejaron Marruecos por Europa ; ellos quieren volver

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Sus padres dejaron Marruecos por Europa ; ellos quieren volver

Desde enero, la embajada de Marruecos en Bruselas ha recibido a unos 250 belgo-marroquíes que desean informarse sobre instalarse, invertir o crear un proyecto en el Reino. Una señal aún modesta, pero reveladora de un cambio generacional.

Durante décadas, el movimiento se produjo principalmente de Marruecos a Bélgica. Hoy, los descendientes de los primeros trabajadores marroquíes se plantean hacer el trayecto inverso, sin querer necesariamente cortar los vínculos con el país donde crecieron.

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El embajador de Marruecos en Bélgica y Luxemburgo, Mohammed Ameur, afirma que se reúne cada vez con más profesionales que han desarrollado su carrera en Europa y desean poner su experiencia al servicio de proyectos marroquíes. Muchos buscan sobre todo desarrollar actividades que conecten a ambos países, informa HLN.

La cifra de 250 no corresponde, por tanto, a otros tantos traslados ya decididos. Incluye a personas que acudieron a solicitar información sobre una posible instalación o inversión. Paralelamente, las autoridades belgas constatan un ligero aumento de las inscripciones en los registros consulares de Rabat, sin poder precisar el origen ni las motivaciones de las personas concernidas.

Marruecos ya no es solo el país de las vacaciones

Los perfiles son muy diferentes. Algunos jubilados reparten su tiempo entre ambos países, ingenieros y académicos buscan puestos en sectores estratégicos, mientras que emprendedores estudian la creación o ampliación de una empresa en Marruecos.

También aparece una nueva generación. Los jóvenes belgo-marroquíes ya no quieren limitar su relación con el Reino a las vacaciones y las visitas familiares. Ahora buscan prácticas, empleos u oportunidades de inversión en Casablanca, Rabat, Tánger y Marrakech. Algunos teletrabajadores también se instalan en ciudades costeras como Taghazout mientras mantienen una actividad en Europa.

El atractivo económico de Marruecos no lo explica todo. Según Mohammed Ameur, algunos marroquíes de Bélgica perciben una creciente polarización de la sociedad europea y consideran que su identidad o su contribución son menos reconocidas allí.

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La embajada desea ahora reunir a las 250 personas con las que se ha entrevistado en una red destinada a compartir experiencias y facilitar los trámites. No obstante, desaconseja las partidas precipitadas : los proyectos más sólidos serían aquellos que mantienen una actividad y vínculos en ambos países.