Cuando el equipo de Francia implosionó : peleas, huelga y sanciones
Con la proximidad de un nuevo gran encuentro frente a Marruecos, el recuerdo de 2010 vuelve a las conversaciones sobre el equipo de Francia. Ese año, los Azules no solo fracasaron en su Copa del Mundo. Sobre todo, experimentaron una de las crisis internas más graves de su historia.
La Copa del Mundo 2010 sigue siendo una herida abierta en la historia reciente de los Azules. En Sudáfrica, el equipo de Francia de Raymond Domenech fue eliminado en la primera ronda tras un empate contra Uruguay, una derrota ante México y luego una pérdida contra Sudáfrica. Pero el terreno de juego fue rápidamente eclipsado por una crisis interna que se convirtió en símbolo de un grupo totalmente fuera de control.
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Todo comenzó con el partido perdido contra México. En el descanso, Nicolas Anelka tuvo una acalorada alteración verbal con Raymond Domenech. El asunto salió luego en la prensa francesa. Negándose a disculparse, el delantero fue excluido del grupo por la Federación Francesa de Fútbol. En su propio relato del Mundial 2010, la FFF recuerda que la estancia de los Azules en Sudáfrica estuvo marcada por la expulsión de Anelka y por la negativa de los otros jugadores a entrenar en Knysna.
Lo que sigue se vuelve sin precedentes. El 20 de junio de 2010, los jugadores franceses se niegan a participar en el entrenamiento. Suben al autobús, cortinas cerradas, en protesta contra la exclusión de Anelka. Raymond Domenech se ve obligado a leer ante los periodistas un comunicado redactado por los jugadores. La imagen da la vuelta al mundo : el equipo de Francia está en huelga durante una Copa del Mundo.
Knysna, el punto de ruptura
La escena es aún más violenta porque se desarrolla en público. Antes del boicot del entrenamiento, Patrice Evra, entonces capitán de los Azules, tiene una alteración con Robert Duverne, el preparador físico. Raymond Domenech debe intervenir para separarlos. The Guardian, presente en este episodio, describe un equipo en pleno naufragio, entre negativa a entrenar, disputas, renuncia del director delegado Jean-Louis Valentin y ruptura total entre jugadores, cuerpo técnico y federación.
No se trata, pues, de un simple mal ambiente en el vestuario. Knysna se convierte en el nombre de un colapso colectivo. El equipo de Francia ya no da la imagen de un grupo unido, sino la de una selección fracturada, donde los líderes cuestionan las decisiones, donde el seleccionador pierde su autoridad y donde la Federación intenta recuperar el control en plena competición.
Tras la eliminación, la FFF sanciona a varios jugadores. Nicolas Anelka recibe 18 partidos de suspensión, Patrice Evra 5 partidos, Franck Ribéry 3 partidos y Jérémy Toulalan un partido. Éric Abidal, también convocado, no es sancionado. Estas decisiones cierran deportivamente el episodio, sin borrar el trauma dejado por esta Copa del Mundo.
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Catorce años después, Knysna sigue siendo una advertencia para los Azules. En 2006, el equipo de Francia también atravesó tensiones, pero los líderes finalmente lograron poner el grupo en marcha hasta la final. En 2010, por el contrario, la crisis lo arrasó todo : el juego, la imagen, la autoridad del seleccionador y la confianza del público.
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